La Calatrava

Envueltos de historia

El Llorenç - Calatrava

El Llorenç se sitúa en el antiguo barrio de La Calatrava, alma del centro histórico de Palma. El barrio está edificado, en gran parte, sobre las antiguas murallas de la ciudad, Dalt Murada. Destaca su particular fisonomía, dibujada por las calles estrechas de la primitiva ciudad árabe y de el Call (la antigua judería), donde encontramos los banys arabs, reliquias arqueológicas, muestra de la dominación que el Califato de Córdoba ejerció sobre Mallorca entre los siglos X y XI, y monumentos únicos como la iglesia de Santa Fe, la de Monti-sion, primera manifestación del arte barroco en la isla y asentada sobre una antigua sinagoga, o el convento de Santa Clara, en el que las hermanas de la Orden de las clarisas viven y oran desde hace más de 750 años. El barrio se ubica a escasos metros de los puntos más emblemáticos de la ciudad como son la Catedral del Mar, el Palacio de la Almudaina, la Plaza de Cort o S’Hort del Rei.

En este simbólico barrio mestizo nace nuestra historia y nuestra cultura, fruto del encuentro entre judíos, musulmanes y cristianos, los cuales dieron lugar a las raíces y tradiciones mallorquinas.

A pocos metros de nuestro barrio de La Calatrava, podemos encontrar Sa Gerreria, uno de los barrios más pintorescos y auténticos de Palma, dónde se mezcla lo moderno con lo sórdido, y donde toparse con todo tipo de peculiaridades. Si seguimos recorriendo la ciudad, nos encontramos El Born y las callejuelas que lo rodean con su gran variedad de tiendas, desde las más lujosas y exclusivas, hasta las más originales y pintorescas, junto a las mejores galerías de arte.

Calatrava
El Llorenç - Calatrava

Recorriendo estas calles podemos llegar al barrio de La Lonja, un barrio conocido por su buen comer y el buen ocio, además de por uno de los monumentos arquitectónicos más impresionantes de la ciudad, la centenaria lonja del pescado donde antiguamente se comerciaba el intercambio marítimo, construido en piedra de Santanyi.

Al traspasar la murada que protegía la ciudad, nos encontramos el aclamado barrio de Santa Catalina, antiguo pueblo de pescadores y el favorito entre los palmesanos, dónde jóvenes y no tan jóvenes se reúnen para disfrutar del mercado, la diversidad de restaurantes y del buen ambiente nocturno.

Situación